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Cómo funciona el cifrado

Cómo funciona el cifrado

El cifrado tiene una larga historia. Los antiguos griegos se enviaban mensajes con códigos que solo podían descifrarse con una clave secreta. Hoy, la mayoría de los sitios web (de confianza) usan el mismo principio para proteger tus datos de miradas indiscretas.

Quienes se toman la seguridad en serio van aún más lejos y añaden otro nivel de cifrado a los datos que envían y reciben en línea. La forma más sencilla y eficaz de hacerlo es usar una red privada virtual (VPN), que ofrece un cifrado sólido para todo lo que haces en internet. Por este motivo, las VPN son especialmente importantes cuando viajas, y también para las empresas que quieren reforzar su ciberseguridad.

En este artículo veremos cómo funciona el cifrado y cómo consigue que la web sea segura.

La historia del cifrado

Para entender las técnicas modernas de cifrado, conviene ver de dónde vienen. La máquina Enigma fue, posiblemente, el primer dispositivo de cifrado automatizado y se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial para codificar órdenes militares. Esta máquina sustituía cada letra del mensaje original (llamado «texto plano») por otra, y lo hacía con una codificación distinta cada vez. Esta sigue siendo la base del cifrado.

La historia del cifrado computacional comienza con DES, un cifrado que el gobierno de Estados Unidos eligió en 1976 para uso militar y civil, pero que fue sustituido rápidamente por protocolos de cifrado más rápidos en la década de 1990. Entre ellos estaban RC5, Blowfish, IDEA, NewDES, SAFER, CAST5 y FEAL. Todos estos esquemas de cifrado funcionan básicamente de la misma manera. Un ordenador sustituye cada letra del mensaje en texto plano por otra, según un método almacenado en una clave secreta. Y así sigue funcionando el cifrado moderno.

Protocolos de cifrado modernos

Lo primero que hay que entender sobre los protocolos de cifrado modernos es que existen bastantes. Cada uno se adapta a una finalidad distinta, pero por lo general hay que elegir entre velocidad y seguridad. Serpent, por ejemplo, es un protocolo de cifrado muy seguro, pero muy lento. AES, en cambio, sigue ofreciendo un cifrado prácticamente inquebrantable, pero es mucho más rápido. Por eso usamos AES-126 o -256 en VPNSecure, y por eso te dejamos elegir tu nivel de cifrado para obtener el mejor rendimiento.

Más allá de esta descripción básica, hay dos tipos principales de cifrado: simétrico y asimétrico.

Cifrado simétrico

El cifrado simétrico es menos común que su contrapartida asimétrica, así que lo describiré brevemente. En este método se usa la misma «clave» para cifrar y descifrar los mensajes. La clave contiene información sobre (más o menos) qué letras del texto plano se han cambiado por qué otras letras en el mensaje codificado. Tanto el remitente como el destinatario del mensaje tienen la misma clave, y el cifrado y el descifrado se realizan de la misma manera.

Sin embargo, el cifrado simétrico presenta una dificultad evidente: cómo compartir la clave sin que sea interceptada.

Cifrado asimétrico

Este es el problema que el cifrado asimétrico se diseñó para resolver. En el cifrado asimétrico, los mensajes se codifican y se descodifican con claves diferentes.

En pocas palabras, funciona así. Cada persona tiene un par de claves, una clave pública y una clave privada (por eso el cifrado asimétrico a veces se llama «criptografía de clave pública»). Quien envía un mensaje lo cifra con la clave pública de la persona a la que quiere enviárselo. Esta clave está a disposición de todos, pero no sirve para descifrar el mensaje de nuevo: solo funciona en un sentido. Para descifrar el mensaje, el destinatario usa su clave privada.

El cifrado asimétrico tiene la enorme ventaja de que nadie tiene que enviar la clave de cifrado por redes públicas, de modo que esta permanece en secreto.

Cómo el cifrado protege la web

Una vez dada esta descripción básica, veamos cómo funciona el cifrado asimétrico en la web.

El sistema de cifrado más habitual para acceder a páginas web seguras, por ejemplo, se llama capa de sockets seguros (SSL). Cuando tu navegador solicita una página segura (indicada por https:// en la barra de direcciones), el servidor de la página envía su clave pública junto con un certificado que demuestra que es legítimo. Tu navegador usa esta clave para cifrar otra clave, esta vez una clave simétrica generada de forma aleatoria. El servidor descifra esta segunda clave con su clave privada. A partir de ahí, tu navegador y el servidor pueden comunicarse mediante cifrado simétrico, sin posibilidad de que nadie más escuche la conversación.

El cifrado SSL como este es una parte integral de la web moderna. De hecho, es una parte tan extendida e importante del funcionamiento de la web que usar cifrado mejora la posición relativa de un sitio web en el índice de Google. Pero, por desgracia, SSL no es perfecto. Aunque cifra la información que circula entre tu ordenador y un sitio web seguro, no cifra otras partes de tu sistema.

La más evidente es la conexión entre tu ordenador y el router wifi al que estás conectado, que supone un enorme riesgo de seguridad. Para cifrar esa parte de tu conexión necesitas usar una VPN. Esto es especialmente cierto si te conectas a una wifi pública y para mantenerte a salvo cuando trabajas en remoto. Una VPN funciona de forma similar al cifrado SSL, pero con una diferencia crucial: no solo se cifra la conexión entre tu ordenador y un sitio web, sino todo lo que tu ordenador envía y recibe.

Cifra todo

Cifrar la mayor cantidad posible de tus datos es importante por varias razones. No solo te hace mucho menos vulnerable a los ciberataques, sino que cifrar tus datos mediante una VPN también te mantiene en el anonimato en línea. Al fin y al cabo, no solo los hackers quieren saber qué haces en internet: el gobierno, las agencias de publicidad y muchas otras personas también quieren esa información.

En resumen, al usar una VPN utilizas el cifrado por la misma razón que los antiguos griegos: para evitar que tus mensajes los lea nadie más que su destinatario previsto.